miércoles, 18 de junio de 2008

Ferry Normandy (Irish Ferries)



En fechas recientes he viajado a bordo del ferry “Normandy” (no confundir con el Normandie) perteneciente a Irish Ferries, efectuando el trayecto Roscoff – Rosslare – Roscoff (Francia – Irlanda – Francia).

Antes de nada, unos pequeños datos técnicos:
- Eslora: 149,30 m.
- Manga: 29,5 m
- Calado: 6,12 m
- Desplazamiento: 25.745 Tn.
- Altura desde la línea de flotación a la cubierta mas alta: 24,3 m
- Planta propulsora: 4 x 5.200 Cv
- Año de construcción: 1982
- Pasajeros: 2.060
- Vehículos 450 coches ó 850 metros lineales de carga
- Tripulación: Aproximadamente 110

Para ahondar en el conocimiento de sus magnitudes y no aburrir al posible lector, propongo el siguiente enlace: http://www.irishferries.com/normandy/technical.shtml, enlace válido a fecha de hoy, 3 de octubre de 2007, pero que en un futuro próximo desaparecerá, pues el buque causará baja en la naviera a 1º de diciembre, siendo sustituido por el “Oscar Wilde”.

Después de conocer a vuela pluma sus principales datos, paso a comentar las impresiones o sensaciones que el barco me transmitió durante las travesías en él efectuadas, las cuales tuvieron una duración de unas 17 horas de navegación efectiva. Y digo bien cuando menciono el termino transmitir, pues aunque un barco sea algo inanimado y por tanto en teoría incapaz por definición de ello, es bien conocido como la gente de la mar se refieren a este medio como a los barcos, yates, lanchas y demás cachivaches que lo surcan como elementos con vida.

Dicha ya la chorrada de turno, paso a la disertación docta y versada sobre mis impresiones (para modestos, Yo).

Lo primero en lo que tenemos que fijarnos antes de valorar nada es las especiales circunstancias temporales en las que el buque se encontraba, derivadas de la inmediata baja en la naviera y por tanto con muchos fallos de mantenimiento. Es lógico no efectuar grandes reparaciones en algo de lo que te vas a desprender en un corto espacio de tiempo, razón por la cual daba la impresión de una cierta dejadez y de aguantar como sea hasta ese momento.

El barco es un ferry “duro y crudo”, diseñado para transportar a personas y vehículos en trayectos de una noche de duración (necesidad de acomodación), con los parámetros de hace 25 años; es decir, su edad. La funcionalidad prima sobre cualquier otro concepto de diseño. Las maniobras de embarque y desembarque de pasaje y vehículos se realizan con rapidez, entrando al buque en Francia por la proa y saliendo en Irlanda por la popa (no hay que girar el coche). La habitabilidad del buque fue buena cuando el barco se construyó, pero hoy por hoy estaba totalmente desfasada en diseño (nuevos métodos constructivos) y tremendamente ajada por el uso y el paso de los años, años de duro trabajo, siempre en mares del norte de Europa con lo que esto conlleva, dureza. La vejera en su diseño se manifiesta en la disposición de las escaleras, pues estas no ofrecían la linealidad vertical lógica a la que los nuevos buques nos tienen acostumbrados. No podemos olvidar que el barco es un ferry; es decir un buque con una amplia bodega de transporte de vehículos (4 cubiertas), bodega que por normas internacionales de seguridad marítima ha de permanecer cerrada y estanca durante toda la travesía, razón por la cual esa linealidad vertical se ve interrumpida.

El servicio de restauración es prestado por un restaurante a la carta relativamente lujoso, un self service y una cafetería. La calidad es buena, pero el precio bastante elevado, razón por la cual la relación entre ambas es bastante mala. Como todo barco que navegue por esos mares, está dotado de un amplio pub, en este caso y como no podía ser de otra forma “irlandés”, donde el pasaje pueda abrevar las pintas de Guinness reglamentarias (a 3,90 €/cada) y que representa la mayor superficie dedicada al ocio del buque. También había dos pequeños saloncitos en la popa, la consabida sala de máquinas recreativas, un pequeño espacio para niños, el cine (de pago, 7€), la sala de butacas, la tienda (muy importante y cara) y pare usted de contar. Amplias y diáfanas cubiertas de paseo con asientos, utilizables con buen tiempo y poco mas.

La tripulación con que se tiene contacto, la de fonda estaba formada mayoritariamente por ciudadanos de países del este, correctos, fríos y distantes en el trato. El personal de dirección posiblemente irlandés, desconociendo los orígenes de la tripulación técnica (oficiales y marineros). Se respetaba a rajatabla los horarios de trabajo, no estando nada abierto fuera de los estrictos márgenes fijados.

En fin, un barco viejo, que te trae y te lleva sin mas.

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