miércoles, 18 de junio de 2008

El precio final de los cruceros


Determinar hoy en día cual es la oferta mas interesante para nuestros intereses en el mercado de los cruceros, se ha convertido en una tarea harto difícil. Las compañías navieras han introducido sistemas de tarifación variable, en los cuales los precios de sus viajes varían de un día para otro sin que podamos controlar sus mecanismos de fluctuación y por tanto establecer las reglas en las que basarnos a la hora de comparar y elegir.

De las ofertas variables, digamos de una forma aleatoria, solamente en Iberojet Cruceros, podemos ir comprobando en tiempo real la cotización de sus viajes en ese momento. En el resto, los precios van a cambiar de forma substancial sin que nos sea posible saber su importe de cotización en el momento de la comparación. El mecanismo de venta impuesto por estos mayoristas, es el de la consulta por parte de la agencia minorista de la valoración del mismo en ese mismo instante, acción que nosotros, clientes finales no podemos realizar. Es un mecanismo muy similar al mercado monetario o de la bolsa, pero con unas reglas de funcionamiento nada trasparentes y probablemente arbitrarias, pues es muy plausibles que las grandes agencias minoristas, logren precios mejores, siempre amparados en esta “oscuridad” tarifaría. En fin, un verdadero lío que nos puede hacer pensar que hemos sido timados por la agencia.

Otro tipo de oferta, es la que realizan otras compañías utilizando porcentajes de descuento variables en función de la antelación de la reserva. Este es un sistema que a priori parece más sencillo de controlar. Pero hay que tener cuidado, pues en bastantes ocasiones, estos descuentos van ligados al uso de tarjetas de crédito emitidas por la agencia o que el importe de esa reducción, solamente pueda ser hecho efectivo en servicios posteriores contratados en esa agencia.

Cuando por fin nos hemos decidido por un crucero determinado, partiendo de los precios bases, empiezan la famosa letra pequeña y que logra un nuevo motivo para el desconcierto a la hora de saber lo que realmente vamos a gastarnos. Por un lado están las famosas tasas, las cuales varían considerablemente entre compañías que hacen recorridos similares y que realmente no debería ser así, pues por definición, las tasas son las tarifas “iguales” que cobra la administración o entidades asimiladas por la prestación de un servicio público, en este caso el embarque/desembarque. Luego nos encontramos con las propinas, las cuales, según los usos de la navegación, servían para reconocer la calidad de los servicios recibidos y que en realidad son una forma de sufragar costes en las compañías, pues el mecanismo de reparto de las mismas, dentro del personal del buque, varía tremendamente entre una naviera y otra. Es un anacronismo y una forma de hacer que el viaje tenga un precio más económico, aunque a posteriori tengamos que pagar esas cantidades de forma cuasi-obligatoria. Nos podemos negar, pero no lo recomendaría.

Seguimos con los extras realizados abordo. Con la tarjetita que nos facilitan y que sirve tanto como medio de control de presencia, llave del camarote y sobre todo, como sistema de cargo de gastos, tenemos que tener mucho cuidado, pues es sencillo excederse en los gastos realizados y luego hay que pagarlos.

Por último, las excursiones. Estas son normalmente caras y se pueden sustituir por actividades realizadas “por libre”. Hoy en día, usando Internet y las múltiples guías publicadas, podemos planificarnos nuestro tiempo de escala utilizando los transportes públicos que haya en las inmediaciones de los puertos. En determinadas escalas, por premuras de tiempo o dificultad en los desplazamientos, puede ser aconsejable contratar una excursión, pero siempre valorando los pros y los contras de nuestra elección. Un crucero no es solo un tiempo para hacer actividades constantemente. También hay que disfrutar del descanso, la lectura y la paz que se encuentra en un barco prácticamente vacío, pero con todos los servicios e instalaciones a tu disposición.

Resumiendo, disfrutar de vuestro viaje pero con el conocimiento de lo que realmente va a costaros al final del mismo. No siempre los precios económicos a primera vista resultan como tales al final y no olvidar que hay muchas clases dentro de los cruceros. No es lo mismo navegar en Holland America que en Costa y mucho menos en las navieras nacionales. Hay que buscar la relación calidad/ precio y protestar cuando esta haya sido incorrecta. No es lo mismo haber pagado 1200 € en un crucero en Royal Caribean que 800 € en el mismo recorrido, con avión incluido en Pullmantur.

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