jueves, 2 de julio de 2009

Ferry Normandie, Brittany ferries




Ferry Normandie (Brittany Ferries)

Indudablemente, todos tenemos aficiones o lo que en ingles se de denomina “hobbies”, más o menos excéntricos, pero que son un poco “la sal” de nuestras vidas y una forma de intentar desvincularnos durante los momentos en que a ellos nos volcamos, de nuestro devenir diario y por tanto, de la cruda realidad temporal de nuestras existencias, algo, en demasiadas ocasiones, bastante necesario y hasta muy saludable. Son nuestras manías o locuras personales, muy sanas si no incordian o interfieren en la vida de los demás y agradables de compartir con los colegas de afición.

La mar, barcos y demás artilugios flotantes son mi vicio. Practico mi “deporte mental”; es decir mi hobby, de formas muy diversas. La lectura y rebuscar por internet, dentro del ámbito de mis cortas habilidades investigadoras en ese universo virtual, me permiten “conocer” muchas cosas, aunque ese conocimiento es muy relativo, porque intentar comprender los “monstruos” por el hombre creados sin verlos, no es tarea sencilla. La mejor manera estriba en acercarse a los puertos y patear por los muelle,s algo realmente complicado hoy en día con la aplicación de los protocolos de seguridad portuarios (ISPS), normas que vedan casi de forma absoluta el acceso a esos recintos a personas no vinculadas a los mismos, siendo una norma con no muchos años de vigencia, lo cual me ha permitieron fisgonear por bastantes de esos recintos en tiempos pretéritos. Ahora bien, en la actualidad y gracias a mis mejoras económicas utilizo otro recurso; viajar a bordo de buques como pasajero. Este método aporta la posibilidad de poder escudriñar a fondo los barcos desde dentro, así como, poder contemplar los puertos desde las atalayas privilegiadas que son sus cubiertas. Pero ¡ojo!, todavía no estoy suficientemente loco como para supeditar mi actividad viajera a el uso de los barcos. Embarco cuando “cuadra”, porque viajar con tu propio coche es para mi un sistema muy práctico, por eso de no andar acarreando maletas, y además, siento un inmenso placer al disfrutar de la mar y por ende de los barcos y puertos. Es lo que se dice; “matar dos pájaros de un tiro”.

Dicho, perdón, escrito lo anterior, se puede colegir un cierto apasionamiento en mis descripciones de los buques, algo inevitable pero que intento minimizar al máximo, pues no en vano, al escribir mi descripción de un barco, quiero ser meramente el relator de una realidad, enfatizando las diferencias entre mis opiniones y la materialidad física del mismo. En fin, todo un calentamiento de cabeza, el cual demuestra fehacientemente mi chifladura por estos chismes, pero el cual, me divierte tremendamente y eso de lo que se trata al fin y a la postre.

El ferry “Normadie”, pertenece a SENECAL, siendo operado por la naviera “Brittany Ferries” desde su puesta en operación. Es, junto al Mont St Michel, el encargado de cubrir la ruta entre el puerto francés de Ouistreham, a unos 10 kilómetros al norte de Caen y en pleno teatro de operaciones del “Desembarco de Normandía”, con la localidad de Portsmouth, en Inglaterra. Efectúa tres rotaciones cada dos días; es decir, tres salidas en cada sentido, tardando 6 horas en las diurnas y 7 en las nocturnas. No es mucha la distancia, pero si bastante complicado el trayecto por la cantidad de tráfico marítimo, algo que obliga a los buques a cumplir estrictamente las directrices del control marítimo franco-británico, so pena de fuertes sanciones económicas para la naviera y disciplinarias para los capitanes.

El barco, es la construcción 1315 de los astilleros finlandeses Kvaerner-Masa en sus instalaciones de la localidad de Turku, astilleros que posteriormente se integraron en el grupo Aker, siendo transferida la propiedad de los mismos a la coreana STX en el año 2.008, dentro de uno de esos típicos galimatías por los que el mundo de los barcos “navega”. Fue entregado en el año 1.992, estando, pese al paso de los años, en unas perfectas condiciones de conservación, algo característico de esta empresa operadora en todos sus buques.

En sus 161,4 metros de eslora, 26 de manga y 5,6 de calado, puede transportar con total comodidad a 2.013 pasajeros y 600 vehículos tipo coche de 5 metros de longitud y 2 de alto, o lo que es lo mismo, 1.720 metros lineales de vehículos industriales. El pasaje puede ocupar camarotes, contando para ello con 775 camas en diferentes tipos de cabinas, butacas reclinables o cualquiera de los múltiples asientos repartidos a lo largo y ancho de las cubiertas destinadas al público. Los viajeros son atendidos por 137 tripulantes, desplazando el buque unas 27.541 toneladas a 20,5 nudos de velocidad de crucero. Por supuesto, el barco está dotado de unos magníficos servicios de restauración, tanto en la modalidad “a la carta”, como “self service”; ambos denotando claramente el carácter francés en la cocina, pero sabiamente adaptado a la mayoría de clientela británica, situándose ambas instalaciones en la cubierta 8. Así mismo, en la 9ª cubierta y hacia la popa, encontramos una cafetería y un agradable pub. Los espacios utilizados para acomodación del pasaje se distribuyen por las cubiertas 7, 6,y 5. En la 7, hacia proa, se encuentran los salones de butacas reclinables y por la popa y ocupando toda la manga o anchura, diversos tipos de cabinas. En las cubiertas 5 y 6, los camarotes únicamente ocupan los pasillos laterales, siendo por tanto todos ellos exteriores. Los garajes están en las cubiertas 3, 4, 5 y 6. En las dos inferiores, están dentro del casco estanco del buque; es decir, el que permanece herméticamente cerrado durante la navegación, ocupando la totalidad de la manga del buque. Los de las plantas superiores, abiertos por popa, comparten la anchura del barco con los pasillos de cabinas anteriormente descritos. Todos los garages son diáfanos, existiendo únicamente en el centro del buque, zonas destinadas al paso de escapes, ventilaciones y demás instalaciones técnicas (lo que se llama “el guardacalor”). Impresiona entrar en los superiores por la proa y ver la luz, allá al fondo por la popa, zona que se encuentra abierta a la intemperie.

En el momento de su entrega, este buque representó un salto adelante muy significativo en la construcción de buques ferry, siendo uno de los primeros “mega-ferries” de doble embarque. Pero, ¿qué significa esta expresión tan extraña para un profano?. Intentaré explicarlo, aunque pido anticipadamente disculpas ante mi torpeza gramatical y una buena dosis de imaginación por parte del lector. Simplemente, es permitir el acceso simultaneo mediante rapas superpuestas en tierra, a dos flujos de vehículos de forma simultanea, lo cual permite una tremenda agilidad en las operaciones de carga y descarga. Es algo aparentemente muy sencillo, pero que requiere de una perfecta construcción para garantizar la flotabilidad y estanqueidad del buque en las cubiertas inferiores y de unos aceros de alta resistencia, capaces de permitir luces diáfanas del tamaño de la manga del buque. Este invento, muy costoso, es rentable en lineas de corto recorrido, con frecuentes maniobras y un gran grado de ocupación de los mismos, donde el factor del mínimo tiempo en puerto prima sobretodos los demás.

Y ya he llegado al final, porque aunque se pueda escribir mucho, ya entraría en tecnicismos bastante aburridos para el profano en estas aficiones mías y tampoco es cuestión de ello. Agradezco la paciencia de los lectores que hasta aquí han aguantado, porque eso significa un cierto grado de afición compartida; los barcos, algo muy extendido por el mundo de habla inglesa, pero con muy poca representación en castellano. He disfrutado escribiendo y compartiendo mi afición a estos chismes, lo cual, al fin y a la postre, es lo que me interesa e importa.

Gaztelupe

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