sábado, 6 de septiembre de 2008

Tenerife abordo de una guagua, un divertido deporte de riesgo

Tenerife abordo de una guagua, un divertido deporte de riesgo






Antes de comenzar a desarrollar este proyecto de relato, es pertinente hacer una pequeña traducción al castellano vulgar del vocablo “Guagua”; es simplemente la forma con la que los habitantes de estas islas tan........, lo que se quiera, llaman a los autobuses y autocares. Ignoro la razón de este giro idiomático y por supuesto, tampoco me voy a poner a buscarla. Me quedo con su singularidad, tipismo y belleza fonética.

Ya escrito el preámbulo o nota aclaratoria, empezaré con mi historia, la cual va a versar en lo muy divertido, cómodo y económico que resulta descubrir Tenerife abordo de una “guagua”. He omitido a posta lo de “ecológico”, pues no es mi intención hacer proselitismo con un tema tan en boga y necesario en este planeta poniéndome medallas no ganadas, porque la realidad es que esta forma de turismo, tanto en esa Isla como en otros lugares, la llevo utilizando desde hace bastantes años en casi todos los sitios en los que he tenido la suerte de viajar por motivos de comodidad. El transporte público puede quitarte una cierta libertad, pero en cambio ofrece tranquilidad, y uno, dentro de mis cortas entendederas lo considera una opción “bastante buena” a la hora de conocer lugares.

En la isla de Tenerife, el transporte por carretera, inclusive el urbano, está encomendado a una empresa pública cuyo nombre es TITSA (www.titsa.com), cubriendo toda (o casi toda) la isla con una aparente eficiencia (habrá que oír a los lugareños su opinión) y dentro de un ámbito tarifario común; es decir, con un mismo billete, bono o tarjeta, uno puede usar cualquiera de los medios de transporte de la isla, aplicándose unas tarifas algo complicadas de entender, pero muy beneficiosas para los que vamos a usar la guagua con frecuencia. Básicamente, se penalizan ciertos trayectos turísticos y se beneficia al usuario habitual con tarifas de transbordo gratuitas entre las diferentes lineas. Resumiendo y para no liar la cosa; compramos un bono del importe que nos interese y de él, cada vez que usemos el bus te resta la parte de la tarifa. El bono no es personal; es decir pueden viajar con el mismo tantas personas como de el saldo.

Hasta aquí no he contado nada nuevo ni original. Es el momento de empezar a describir lo muy divertido que resulta su uso para un turista. La orografía de la isla es simplemente brutal, pues en muy pocos kilómetros se pasa de la costa a las alturas. Alturas que alcanzan en la cima del Teide la medida de 3718 metros. La isla tiene unos 81 kilómetros de largo por 22 en su punto medio y 46 en la parte más ancha, datos que nos pueden hacer una idea de como es aquello.

Exceptuando las dos autopistas, la del norte que une Santa Cruz de Tenerife con el Puerto de la Cruz y la del sur, de Santa Cruz a Adeje y la unión entre ambas. Por ellas se circula a bastante velocidad y aplicando unas costumbres locales un tanto“pintorescas”, por no decir peligrosas. El resto de las carreteras; es decir la mayoría, son vueltas y revueltas, discurriendo su traza entre grandes subidas y bajadas, impresionantes barrancos, todo tipo de paisajes, climas y lo peor, un tráfico importante, distinguiéndose claramente la multitud de coches de alquiler con conductores más que acongojados y los lugareños, capaces de ir en plan carrera, como de detenerse en cualquier lugar a “charlar” con un vecino.

Los autobuses, obviamente no son ajenos a estas circunstancias, “amoldándose” perfectamente en el entorno. Vamos, van a toda leche por las autopistas, haciendo todo tipo de barbaridades, incluyendo el eslalon entre carriles rebosantes de coches (ley del más fuerte) para luego entretenerse en una parada todo el tiempo del mundo. En el resto de las carreteras, la cosa varía pero para más “desorden” y diversión para el pasajero. Aquí vale todo, velocidades no muy acordes con la traza de la carretera, paradas en cualquier sitio a la demanda del pasaje (se les olvida tocar el timbre), charlas del conductor con los lugareños y colegas de la empresa (dos autobuses parados en medio de una carretera), condiciones climatológicas cambiantes y hasta muy adversas en un mismo trayecto. En fin, todo un rosario de tipismos que hacen que los asientos en la parte delantera de los vehículos sean muy codiciados por los turistas, normalmente de origen no español, sabedores de lo rentable y divertido que resulta este medio de transporte. Y lo mismo que escribo lo bastante “bestia” que es la conducción, también he de decir que lo hacen muy bien.

Hay lineas realmente “espectaculares”, pues transcurren por parajes impresionantes, como la que cruza la isla de sur a norte, desde el acantilado de “Los Gigantes” hasta el Puerto de la Cruz (L325) pasando por las alturas de Guia de Isora y Santiago del Teide (el pueblo a mayor altitud de España), o la L246 de Santa Cruz de Tenerife a Taganana, pasando por “El Bailadero”, o la L363 entre el Puerto y Los Silos pasando por Garachico. Y así, multitud de lineas que te llevan a lugares tan ...., como Masca, El Monte de las Mercedes, Punta del Hidalgo y un largo etc, sin olvidarme de las muchas que tienen su origen en “La Laguna” o la típica línea turística que nos lleva a la base del Teide desde el Puerto de la Cruz. En fin, cuanto más escribo, más me acuerdo de sitios y tampoco es cuestión de aburrir en exceso con una descripción pormenorizada y probablemente con muchas omisiones.

Me gusta el eslogan que aparece en los planos de lineas de TITSA; “¡Déjate llevar!” y creo que resume en dos palabras toda una filosofía viajera más que interesante.

Gaztelupe
http://marbarcosyviajes.blogspot.com/

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