jueves, 25 de noviembre de 2010

Geiranger, el fiordo expectacular




El fiordo más conocido y famoso de Noruega. es una de los parajes naturales más espectaculares del mundo



Sin lugar a dudas, describir Geiranger es una tarea ardua. Mas cuando todo el entorno que rodea a este pequeño pueblo noruego, ha sido y es alabado por mas de 600.000 visitantes al año, llegados de todas las partes del mundo en pos de uno de los lugares mas bellos del mundo, loado por publicaciones del prestigio de National Geographic, la cual incluye este entorno como uno de los 115 mas bellos del mundo y declarado por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad, emparejándolo en categoría a lugares tan emblemáticos como “El Gran Cañón del Colorado”, las “Cataratas Victoria” o ya en territorio español, el “Parque Nacional de Garajonay” y “Las Médulas” por citar algunos. Por supuesto, lo escrito con anterioridad, son opiniones subjetivas y por tanto, con las limitaciones que los gustos del visitante pueda imponer.

¿Pero que es Geiranger?. Físicamente, es un pequeño pueblo situado en: 62º06’06”N, 7º12’23”E, siendo su pequeño puerto, punto final a uno de los fiordos más espectaculares que se pueden contemplar. No es el más distante de la costa, ni el mas amplio, pero si el más grandioso, pues las dimensiones del entorno que lo rodea, son simplemente enormes. Las paredes, prácticamente verticales, alcanzan alturas rondantes a los 1.000 metros con profundidades en sus aguas de cerca de 500 metros.. Este grandioso “tajo” inflingido en la tierra por la acción erosiva de los glaciares, su posterior hundimiento y la invasión de esos terrenos por las aguas del mar hace millones de años (definición geológica de un valle glaciar), ha dado lugar a unos de los espectáculos naturales mas imponentes que podemos contemplar, donde los tamaños de las personas e incluso de los gigantescos buques que en sus aguas fondean (“solo” hay entre 50 y 60 metros de calado), quedan totalmente desvirtuados, incluso cuando en algunos días del verano hay hasta 4 barcos de pasaje y no precisamente de los pequeños fondeados en sus aguas, sin que se pierda la sensación de inmensidad.


La mayor cantidad de visitas que recibe esta zona, son cruceristas a bordo de paquebotes, de todos los tamaños, lujos y estilos, los cuales surcan habitualmente sus aguas durante los meses de verano desde el año 1.869, año en el que comenzó esta actividad turística. La navegación por el fiordo desde el Mar del Norte puede comenzar desde diferentes puntos, pues en la boca del fiordo, es una zona con varias islas, formándose diferentes brazos de acceso o “bocas”. Navegando con rumbo sur, entraríamos al fiordo de Storfjorden (el brazo principal del fiordo) por Alesund situada en 62º26’45” N, 5º58’29”E. Si el barco lo hace en el rumbo contrario; es decir, norte, la entrada estaría por la localidad de Arvik; 62º14’28”N, 5º14’27”E. Son los puntos donde es obligatorio embarcar el “práctico” o piloto que guiará el buque por las aguas interiores hasta llegar al lugar de destino, Geiranger.

En ambos casos, la singladura la realizamos entre profundas gargantas, salpicadas por pequeños grupos de casas con sus embarcaderos de una forma dispersa y siempre rodeado de montañas, montañas que llegan a mantener la nieve de sus cimas incluso en verano. El barco empleará unas 8 horas de navegación en la recalada hasta el fondo del fiordo, las cuales, casi con toda la probabilidad, las realizaremos con luz diurna, pues al encontrarnos ya en latitudes que superan los 62º N (muy altas), en los meses de verano se produce el fenómeno atmosférico del sol de medianoche; es decir cuando el sol no se oculta tras el horizonte y la noche no es visible. Este fenómeno es completo aproximadamente desde los 65º de latitud norte dentro de las fechas comprendidas entre el 12 de junio y el 3 de julio, aumentando el intervalo de días de observación, en función de lo que ganemos en latitud norte.

Una escala técnica que casi todos los cruceros efectúan antes de entrar en el brazo del fiordo que propiamente denominamos de Geiranger, es en Hellesylt, cuya posición es: 62º05’40”N, 6º53’35”E. Suele durar el tiempo imprescindible para desembarcar pasaje con excursiones contratadas. A partir de ese punto, las paredes van aumentando en verticalidad y altura, alternándose con imponentes cascadas que caen desde lo alto. Las siete últimas, a ambos lados del “canal” que nos lleva al fondo del glaciar; es decir a su “circo” y lugar de fondeo, son las denominadas “Siete Hermanas” (Dei Sja Sostre), las cuales caen desde mas de 250 metros de altura.

Ya fondeados, comienza la tarea de desembarco del pasaje, tarea que resulta lenta y tediosa, pues se efectúa sirviéndose de las propias embarcaciones auxiliares del buque, en grupos de cómo máximo 120 ó 130 personas (la capacidad de los mismos). Los botes atracan en pantalán de tres brazos (máximo tres embarcaciones de forma simultanea) y “descargan”, volviendo de nuevo hacia el barco. A la hora de reembarcar, si hay varios buques fondeados, este muelle flotante, puede resultar mas concurrido que el centro de una gran ciudad en hora punta, formándose largas colas. Son los inconvenientes de la fama del lugar.

También por vía marítima, Geiranger es accesible, bien utilizando el famoso “Expreso del Litoral o Hutigruten”, línea marítima que une Bergen con Kirkenes en la frontera Rusa, de forma diaria desde hace 116 años. Esta escala, solo se realiza durante los meses de verano. Pero, son los pequeños ferries que surcan sus aguas, el medio de comunicación habitual entre las comunidades ribereñas, sobre todo durante los duros inviernos, cuando circular por las carreteras no resulta muy conveniente, aunque pueda ser bastante divertido.

Por carretera, el acceso a esta localidad es algo complejo. Si venimos de Alesund, a 110 kilómetros de distancia, habremos de bajar la famosa carretera denominada “Ornevegen” carretera que baja desde los 1.000 metros altura a nivel del fiordo en un recorrido casi vertical en ziz-zag con 11 curvas, no apto para personas con vértigo. Fue construida en 1.889 y ganó en la “Exposición Internacional de Paris” de 1.990, el premio de ingeniería junto a la Torre Eiffel. La carretera pasa el pueblo y vuelve a trepar otra vez montaña arriba por “La Escalera de los Trolls” (Trollstigveien), en dirección Andalsnes y Hellesylt. Después de 455 y 345 kilómetros respectivamente, llegaríamos a Oslo o Bergen.

En Geiranger se pueden realizar diferentes actividades. Son típicas las excursiones al monte Daldibba, el cual se eleva a 1500 metros sobre el fiordo, o al mirador de Flydalsjavet. También son típicas las visitas a las granjas de montaña e inclusive realizar una travesía en piragua.

Para los que “vayan por libre” durante la escala, se puede contemplar una hermosa iglesia de madera o bien visitar el museo de los fiordos, inaugurado en el año 2.002 por la Reina Sonje de Noruega. Este museo es una exposición que refleja una muestra de la vida de los habitantes de los fiordos. En él y durante los meses de verano, son programados diferentes tipos de eventos, como conciertos, exposiciones itinerantes o conferencias, etc.. Se puede encontrar información relativa al mismo en la página; www.fjordsenter.info. Por supuesto, la visita en unos de sus múltiples comercios de artesanía, es casi obligada, agradable a la vista, pero onerosa al bolsillo. Estamos en Noruega y el nivel de los precios es más alto que en latitudes mas meridionales.

Así mismo, Geiranger es el emplazamiento de 3 hoteles y 2 campings, siendo la pernoctación en los mismos “casi” obligatoria en los viajes organizados terrestres que recorren estas zonas del pais.

Gaztelupe
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