martes, 10 de agosto de 2010

Plymouth, la puerta de Cornualles






Plymouth, puerta y puerto de Cornualles, cuna de insignes marinos, rada de base de la Royal Navy

Las causas, razones y formas por las que cada uno de nosotros nos aproximamos a un lugar determinado, investigamos un poco en su historia, apoyándonos en lo percibido por nuestros sentidos, son y serán siempre muy diversas, sin que ninguna de las formas pueda ser calificada por ojos ajenos a los de uno mismo, como mejores o peores. Lo realmente importante, es la motivación sentida, la cual invita a nuestra curiosidad a no quedarnos simplemente con las sencillas impresiones de un viajante, para con un poco de trabajo, pasar a la categoría de viajero. Por supuesto, lo anteriormente narrado, es fruto de mi mente y por tanto, algo totalmente subjetivo y criticable, sin que en modo alguno pretenda nada más que ser una simple reflexión por escrito, de mi forma de pensar, si es que soy capaz de realizar esa acción con un mínimo de lógica.

Plymouth ha sido para mi desde hace ya bastante tiempo, un lugar unido a mi por una serie de motivos, un tanto “etéreos” y demasiado prolijos para ser plasmados por escrito, pues son simples tonterías particulares, sin mayor interés para el sufrido lector, pero sin ser necesario profundizar en las mismas, pero sí denotar mi afección por esta hermosa localidad, puerta del condado de Cornualles, Cornwall en ingles.

Siendo como es uno de los lugares más bellos de Inglaterra, el carácter naval militar de esa rada me ha echado y echa para atrás, pues nunca los marinos mercantes, en mi caso “frustrado”, han tenido ni tienen buenas relaciones con los “guerreros”. Sin embargo, en el caso de Plymouth, he de “aparcar” esos recelos ante la hermosura de la rada y la magnitud e inteligencia desplegada en sus instalaciones militares, las cuales, hoy por hoy, constituyen uno de sus grandes atractivos históricos, manteniendo su integración con el entorno, digno de encomio, siendo la parte de estas edificaciones desasfectada de su antiguo uso militar, objeto de visita y disfrute por parte de la población civil.

Por otra parte, el haber leído numerosos libros sobre las “proezas” de la Armada Británica basada en ese puerto, principalmente, los que tiene como protagonista a Richard Bolitho, personaje principal de una de las más afamadas, dicho sea de paso, con mucha razón, sagas de novelas náuticas, cuyo padre intelectual es Alexander Kent, pseudónimo bajo el que se esconde la persona de Douglas Reaman. También, en algunas de las obras de Patrick O'Brian, este puerto aparece como “base” de la flota británica, así como en otras varias obras de menor éxito comercial, que no de interés argumental. Practicar el deporte de la lectura, aparte de ser muy aconsejable para la salud física, reporta enormes beneficios para la mente, siendo una forma “de viajar”; eso si, dejando volar la imaginación, pero contando con el apoyo de lo leído.

Después de toda esta tediosa introducción argumental, voy a intentar describir tan bien como sea capaz, uno de los mejores y más bellos puertos naturales por mi conocidos. Sus características orográficas, increíblemente apropiadas para que la Armada Británica estableciera en esta rada su lugar de refugio y base, pese a estar situado en una zona de Inglaterra bastante lejana de los centros de poder y por tanto de decisión, impedimento o contrariedad que en modo alguno ha sido obstáculo, para que los Británicos, pragmáticos como pocos pueblos, hayan sabido ponderar las ventajas geográficas de este lugar, aunque con el paso de los años y el incremento en tamaño de los buques de su armada, haya cedido su preponderancia en beneficio de Portsmouth, puerto base fundamental en ese mundo de buques de guerra, tan desconocido por mi, pero con una historia marinera, simplemente “impresionante”.

Plymouth esta situada en el sudoeste de Inglaterra, estando más o menos en la línea vertical imaginaria; o lo que es lo mismo, en similar longitud, que las localidades de Roscoff en Francia; casi la punta del Finisterre Francés y la localidad Cántabra de Novales o si se quiere, un poco al oeste de Madrid. Su latitud es de 50º 22'30” N, coordenadas que son casi el extremo occidental del Canal de La Mancha, paso marítimo que la separa en linea recta de Francia unas 104 milla náuticas, siendo su orientación totalmente meridional; es decir hacia el sur. La rada o bahía de nombre en la que se encuentra emplazada toma el nombre; “The Edge”, a la cual desemboca los rios Tamar y Tabs. Su límite exterior o límite entre puntas es una línea recta este oeste casi perfecta, lo cual confiere a esa bahía, abrigo ante temporles.

Para intentar describir las características geográficas del emplazamiento, voy a necesitar la colaboración del lector, pues será necesaria la intervención de su imaginación para interpretar mis burdas explicaciones. Utilizaré el convencionalismo habitual de situar el norte en la parte superior de un “teórico” mapa, el sur abajo, el este a la derecha y el oeste a la izquierda. Usaré como unidad de medida el metro, pese a ser más consonante con el tema, la milla marina.

Plymouth se sitúa al fondo de una imaginaria “V” invertida, siendo la parte abierta la línea de costa y la orientación sur. Más o menos, la amplitud en la zona de máxima abertura, mide unos 5200 metros. Según vamos entrando en ella; es decir navegando hacia el norte, las anchuras de esa “V” van disminuyendo progresivamente, hasta llegar a una zona, distante de la bocana de entrada unos 2000 metros, donde el hombre ha construido un rompeolas artificial, justo en el centro de la bahía de unos 1400 metros de longitud, el cual permanece semi-sumergido con la pleamar. Este escollo artificial tiene dos funciones fundamentales; permitir un fondeo seguro al repar de los vientos del sur y ser un obstáculo a la hora de avanzar hacia el fondo de la rada. Por el lado del este, el vado no es practicable para la navegación en buques de cierto porte, pero por si acaso, los ingenieros militares construyeron un fuerte; “Fort Bovisand”, por si alguna embarcación menor tenía intenciones de penetrar en la bahía. La banda del oeste, la navegable, está protegida por “The Picklembe Battery”, hoy en día, transformada en edificio de apartamentos de lujo con playa privada , de estética ciertamente dudosa, pero originalidad evidente.

Sobrepasado el rompeolas y habiendo caído nuestra derrota hacia el centro de la bahía, la forma del fondo de la misma pasa de la “V” utilizada al comienzo de la descripción, a una forma de “U”. Esa especie de linea plana, es el frente marítimo de la ciudad de Plymouth, o al menos, la parte visible desde nuestra posición de entrada. Por el lado del oeste, los rios anteriormente mencionados, forman una desembocadura común, siendo la visión de la misma, parcialmente ocluida por “The Drake Island”. Por la izquierda de la isla, la navegación no es posible por la existencia de bajos rocosos, lo cual nos obliga a doblarla si queremos navegar por el estuario de esos rios, lugar donde se encuentra el arsenal naval, totalmente invisible desde la entrada a la bahía. La distancia entre tierra y la isla es de poco más o menos 500 metros y como no podía ser de otra manera, está defendida por las fortificaciones, tanto en la isla, como la situada en tierra, de nombre; “Eastern King”. Habiendo podido sobrepasar estas defensas y después de volver a virar 90º, comenzamos a remontar la desembocadura, encontrándonos en primer lugar, el antiguo astillero y arsenal, denominado "The Prince Willian Yard”, hoy sin un sentido militar, pero siendo parte de los múltiples edificios históricos de la ciudad. Aguas arriba, se emplaza el moderno arsenal naval, totalmente rodeado por un muro de gran altura, lo cual nos hace presagiar la importancia del mismo. Es en estas instalaciones donde se construyen, arman y reparan los submarinos nucleares Británicos, así como otros diversos buques de combate. En fin, algo demasiado oneroso para los tiempos que corren en la actualidad. Para mi, una pena de dinero malgastado, pero para otros, motivo de orgullo totalmente respetable, pero en nada compartido.

El sufrido lector que haya llegado a este párrafo, habrá notado, como de forma deliberada he omitido describir la parte del frente marítimo que va desde Eastern King hasta el extremo este de la rada, siendo la parte realmente interesante de una ciudad, muy dominada por lo militar, pero no por ello, con otras múltiples virtudes paisajísticas y vitales, que hacen de la misma, un centro de vacaciones muy importante en Inglaterra.

Continuando con la descripción de la rivera, y siguiendo el sentido oeste – este, lo primero que nos encontráramos es la dársena comercial, no precisamente un dechado de virtudes, pero lugar desde donde parten los buques ferries que unen la ciudad con Roscoff en Francia y Santander en España. Es a partir de ella donde comienza la parte lúdica de la ciudad, situada en una especie de planicie elevada sobre el paseo marítimo, donde se emplaza el faro de la ciudad, ampliamente reflejado en multitud de postales, por su pintado característico a rayas horizontales rojas y blancas. Detrás de él, una gigantesca explanada, sirve de escenario al monumento a los marinos caídos en combate, siendo el contraste entre el gris del cemento, con el verde del césped circundante y el azul del mar, lo que le otorga una belleza plástica difícilmente descriptible con simples palabras. Continuamos con la ciudadela, una edificación militar imponente, la cual sirve de final a ese promontorio, rodeado por su parte inferior, por un muy hermoso paseo marítimo, desde donde parten las típicas embarcaciones de excursiones turísticas, propias de cualquier localidad costera.

Ya llegados a la ciudadela, la línea costera vuelve a remeterse, formando un puerto, ahora utilizado por embarcaciones de recreo, aunque en tiempos pasados, lugar de abrigo de los pescadores artesanales de la zona, que recibe el nombre “The Barbican”. Como la carrera o diferencia de alturas entre la pleamar y la bajamar, es muy acusada en esas zonas, el acceso a esta dársena del puerto ha de hacerse a través de una esclusa, existiendo en el dique de la misma, una escultura de la “Gamba Barbicam”, la cual da nombre a esta zona y era el botín pesquero de la extinta flota. Sin embargo, el devenir de la vida, con el cambio de uso de la zona, ha conseguido transformar un barrio pesquero, en un entramado de calles comerciales, con abundantes locales de restauración, terrazas y todos los aditamentos urbanos habituales en una zona de estas características, que si bien tienen un claro motivo mercantil, no dejan de tener un sabor marinero altamente reconfortante y estimulante para cualquier visitante de las mismas. No es sencillo el equilibrio conseguido entre la tradición y la modernidad, pero por fortuna, lo han logrado para regocijo y goce de visitantes.

Ya por fin, acaba la línea ribereña, con una ría que se adentra un par de kilómetros tierra a dentro, la cual no supone un elemento paisajístico ni histórico digno de reseña. Sin embargo, si es a mi juicio digno de mención, un pequeño poblado pesquero, sito en los acantilados del oeste de la entrada, antes del rompeolas y que tiene el nombre de Kingsand. Por lo menos, desde la distancia en que lo contemplé; es decir desde el ferry, lucía bastante hermoso, con las casas de la ribera portuaria pintadas en vivos colores, algo que contrasta tremendamente con los tonos verdes del entorno.

Y antes de acabar, unas pequeñas pinceladas sobre el centro urbano de Plymouth. Su color principal es el oscuro, quizás proveniente de las antiguas edificaciones militares, ahora desasfectadas de su uso pretérito, pero que confieren a ese núcleo, cierto aire sombrío, algo que se acrecienta con la desbandada general del personal, cuando el reloj da las 5 de la tarde y que deja vacía esta zona, por ser una demarcación únicamente usada con carácter laboral, estando el estacionamiento de vehículos regulado mediante parquímetros las 24 horas del día, durante los 7 días de la semana, incluso en los aparcamientos de los establecimientos hoteleros, lo cual obliga a colocar en el salpicadero del coche, el correspondiente justificante emitido por el hotel de hospedaje, con la matricula del coche, so pena de tener que ir a buscarlo al depósito de la grúa, con lo que esta acción conlleva en el índole económico.

En fin, una ciudad, particular como todas las Británicas, pero con un bagaje náutico “alucinante”, puliéndonos servir de base para la exploración del Ducado de Cornualles, en ingles "The Dukedom of Cornwall" algo altamente recomendable, pero con la salvedad, de intentar buscar fechas fuera del calendario estival de Inglaterra, pues al ser esta zona muy turística, puede llegar a ser algo agobiante. Los británicos en uniforme de turista, son igual de peligrosos en su país que cuando viajan al extranjero.

Gaztelupe

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