viernes, 17 de octubre de 2008

Bacaladeros en Terranova 2 Parte


Y luego dicen que el bacalao es caro. ¡Chapeau por estos hombres!

A stroll around Dún Laoghaire / Rathdown County

martes, 14 de octubre de 2008

El mas grande submarino nuclear


www.Tu.tv


El Typhoon es el submarino nuclear SSBN portador de misiles balisticos mas grande que se ha construido. Su construccion tuvo lugar en los astilleros Severodvinsk, en el Mar Blanco cerca de Arcangel. Rusia.

miércoles, 8 de octubre de 2008

PONT AVEN, EL PUEBLO DE LOS PINTORES IMPRESIONISTAS






Pont Aven, un pueblo casi de hadas, donde los pintores de la escuela impresionista francesa encontraron la inspiración y su lugar de descanso

La primera vez que me acerqué a esta incalificable, en bueno, localidad bretona, lo hice a causa de un curioso cúmulo de casualidades. Estaba de viaje por esa zona de Francia, escaso de tiempo y tan confundido como siempre en algo tan normal como trasladar lo que se ha visto en un mapa a la realidad, siendo aquella zona de la Bretaña un auténtico laberinto de lugares super curiosos y de carreteras plagadas de las muy abundantes “rotondas francesas”, todo un invento para lograr que uno se aburra de conducir. Cuando ya empezaba a estar harto, cansado y con el tiempo justo para llegar a mi destino final, la suerte hizo que apareciera una señal de tráfico con el nombre de esa localidad y como daba la casualidad de conocer un buque ferry de esa denominación, me decidí a curiosear un poco sin tener la menor idea de lo que podía encontrarme.

Dejándome guiar por ese curioso ejercicio mental asociativo y desde luego con unas dosis de suerte “increíbles”, llegué a esta fascinante localidad, de la cual nada sabía y de la que me quedé prendado, por no decir “alucinado”, pero que por las premuras de tiempo sólo pude ver prácticamente de pasada, quedando pospuesta su visita, como a otros muchos lugares, siempre con deseos de regresar y nunca re-visitados, para otra ocasión, presentándose la misma hace unas fechas ya con más tiempo para visitarlo y habiéndome informado sobre los pormenores de este enclave.

Ya llevo escrito unas cuantas líneas y todavía no he contado nada interesante; así que voy a centrarme un poco y dejar de divagar.

En los párrafos anteriores comenté de pasada el carácter bretón de Pont Aven; es decir, está casi en la punta noroeste de Francia, el Finisterre de ese país en unas coordenadas geográficas de 47º51’20,75N, 3º44O, longitud que correspondería más a menos en la Península Ibérica a la zona asturiana de Llanes. Utilizando un poco la forma francesa de denominar los lugares, este pueblo es un Chef-lieu de canton (cuya traducción literal sería “cabeza de partido de cantón”) situado en la región de la , Bretaña de Finisterre, en el distrito de Quimper. Para llegar a él por carretera, debemos tomar la N165 (E60), la cual une las localidades de Nantes en el medio oeste francés, con Brest, localidad situada en la misma punta oeste de Francia, discurriendo su trazado por medio de parajes increíbles, pero que requerirían de mucho tiempo para su visita, pues no están exactamente en la traza de la carretera, si no que hay que desviarse. En una de esos empalmes o desviaciones, entre Lorient y ya bastante cerca de Quimper, en el pueblo de Kerandreo, parte la carretera D4 que nos llevará hasta el mismo centro del pueblo. En fin, Pont Aven está donde.........., vamos, como bastante lejos de todo.

Pero, ¿qué es lo que tiene esta localidad para que sea conocida y famosa?. Pont Aven es la ciudad de los pintores impresionistas, donde Paul Gauguin encontró la inspiración para sus cuadros, dando lugar a un polo de reunión de artistas entorno a la escuela fundada por el mencionado pintor y que hoy sigue siendo explotado de forma inteligentemente comercial por sus habitantes, con multitud de galerías, tiendas con utensilios para pintores y toda una parafernalia accesoria típica, símbolo de un modelo de explotación turística del que los franceses son consumados expertos.

Sin embargo, el que escribe estas lineas está muy lejos de seguir estas tendencias artísticas y desde luego vi en este pueblo muchas cosas hermosas dignas de intentar transmitir a los posibles lectores, tratando de “animar” con mis escasas apreciaciones a su visita, algo que voy a tratar de hacer.

A mi modo de ver y quizás anticipando la conclusión de este escrito, Pont Aven es una villa enclavada en un paisaje realmente de “cuento de hadas”. El pueblo está situado en la desembocadura del río Aven a unos 8 kilómetros tierra adentro de la misma, formando un estuario sinuoso entre muros de vegetación impresionante. El influjo de los movimientos mareales es claramente visible en la parte del pueblo más cercana al mar, donde se asienta su puerto, puerto de complicada utilidad pues al estar expuesto a los vaivenes o diferencias de carrera en la altura de las mareas, hace que todos los días los barcos queden varados en su fondo al llegar la bajamar y luego vuelvan a flotar con las pleamares. Este inconveniente, lejos de incomodar a los habitantes de las lujosas villas que adornan el pueblo, se presta como un mayor aliciente estético para sus moradores y visitantes, pues es un magnífico espectáculo ver como la corriente de bajante o de subiente de la marea, vacía o llena de agua salada el pequeño puerto. Como la utilidad de tener una embarcación en un entorno tan condicionado por la naturaleza es bastante mínimo, los pobladores de este lugar llenan el pequeño puerto con barcos de “época” con fines bastante más estéticos que de navegabilidad, algo que no deja de ser un snobismo, pero agrada el ojo del visitante.

Aguas arriba de la finalización del puertecillo y donde la pequeña garganta se convierte en un reducido valle, el cual es ocupado por la población propiamente dicha, hay una serie de molinos que remansando las aguas del río en pequeñas presas, convertían la diferencia de nivel entre el mismo y el puerto (energía potencial) en la fuerza motora de las piedras de sus 12 molinos. Por supuesto, estos molinos no están en uso comercial en la actualidad, pero toda su infraestructura, presas, canales, aliviadero y demás sigue estando perfectamente conservada, transformándose los edificios que albergaban a los molinos en todo tipo de negocios hosteleros, con el denominador común de un gusto exquisito y un saber actualizar un enclave privilegiado sin perder un ápice de su encanto pasado. Los momentos de gloria de pasados tiempos, cuando la élite artística de Francia se reunía en esta encantadora localidad han tenido la virtud de acrecentar el patrimonio monumental de la villa con construcciones que a vista de un profano quitan el hipo, tanto por su belleza estética como por la grandiosidad y armonía de sus formas.

Por supuesto, Pont Avent es un lugar para que los ricos disfruten y los pobres lo contemplemos, pues no es para nada económica cualquier actividad. Ha sido, es y probablemente seguirá siendo refugio de acaudalados veraneantes, los cuales, al menos con los muchos dineros que han de gastar en el mantenimiento de sus lujosas villas, palacetes y barcos, nos brindan a los no tan pudientes económicamente hablando, un verdadero regalo para la vista en forma de una villa con un entorno cuidado hasta en el más mínimo de los detalles, tanto que hasta los coches han de aparcar en lugares de las inmediaciones, por supuesto de pago, aunque si se permite circular por sus estrechas calles.

El comercio de souvenirs típicos roza los límites de la sutileza estética y por supuesto a muy buenos precios (en lo elevado). Una simple lata de sardinas, anunciada como de la zona ( a lo mejor son gallegas), es ofrecida como algo que roza lo sublime, en una lata de diseño y envuelta en un papel digno de una producto de alta gastronomía. De hecho, es comprada por tantos visitantes que se ha hecho casi un objeto de culto dentro de las sofisticadas tiendas. A mi entender, se roza por no decir, se rebasa el ridículo, pero hay gente para todo y juzgar u opinar sobre comportamientos humanos no es el objeto de este relato.

Para los menos pudientes están las “Galletes de Pont Aven”, muy populares en Francia, exquisitas de gusto. Están elaboradas con buenas dosis de pura mantequilla bretona, grasa que irá directamente a recubrir el hígado del comensal, aumentando, por no decir disparando los niveles de colesterol “malo”. Por desgracia, en demasiadas ocasiones los placeres gastronómicos no son buenos para la salud, pero “engullir” un paquete de esas deliciosas galletas, sin ser precisamente algo loable para nuestra cuerpo, representa un pequeño placer epicúreo digno de ser realizado y al alcance de todas las economías.

Resumiendo, aunque mis ojos no hayan podido captar algunos de los múltiples matices lumínicos que los pintores impresionistas encontraron y siguen intentando encontrar, si puedo afirmar con rotundidad la primera impresión que este pueblo causó en mi, cuando desconocía su historia y que me dejó prendado, obligándome a regresar. Se que esta última frase suena bastante cursi, pero no soy capaz de encontrar algo mejor para justificar mi regreso a esos lares tan apartados de las rutas convencionales. Doy gracias a la Diosa Fortuna por haberme sido propicia mostrándome mediante sutiles coincidencias el camino hasta este pueblo, pues Pont Aven merece ser descubierto y contemplado para el recreo de nuestros sentidos, reconociendo el buen gusto demostrado por los pintores de esa tendencia artística cuando lo tomaron como fuente de inspiración.

Gaztelupe

jueves, 2 de octubre de 2008

FERRY OSCAR WILDE




A finales del año 2007, concretamente en los últimos días de ese año, la compañía naviera “Irish Ferries”, puso en servicio este barco para cubrir sus lineas entre Irlanda y Francia sustituyendo al muy mal cuidado “Normandy”. Pese a que en la publicidad de la empresa y gracias a la habilidad de sus publicistas, el barco aparece pintado su casco en blanco, color “habitual” en esta naviera, el barco mantiene un color azul original de sus antiguos propietarios en sus costados, algo que imagino “arreglen” en la próxima varada.

Antes de comentar un poco mis impresiones sobre la nave en cuestión, creo conveniente, peso a lo canso y aburrido que puede aparentar, aportar unos mínimos datos técnicos sobre el buque, pues es lógico presentar sus “datos objetivos” antes de ponerme a divagar en mis apreciaciones subjetivas.

El barco fue construido en Turku, Finlandia por los astilleros Wartisila, siendo su construcción número 1292 bajo el nombre de “Kronprins Harald”. Tiene una eslora total de 166,26 metros, una manga de 28,40 y calado de 6,7. Puede albergar 1458 pasajeros, trasportar 750 coches o 580 y 1160 metros lineales de carga en camiones (disposición actual), desplazando 31914 toneladas a una velocidad máxima de 21,5 nudos, gracias a los 20000 Kw que proporcionan sus motores, los cuales consumen aproximadamente 70 toneladas de fuel al día, pero por las “tintadas” que escupe arriba su chimenea puede que sean alguna más. Fue entregado 1987 a su primer propietario, la naviera Jahre Line, navegando bajo su contraseña hasta 1991, año en que la misma se fusionó con la división de ferries noruegos de Fred Olsen, dando lugar a la “Color Line”. Ha navegado desde su construcción hasta la fecha de traspaso a Irish Ferries, prácticamente en exclusiva en la ruta Oslo (Noruega) – Kiel (Alemania).

El barco es el típico mega-ferry de esas épocas; es decir un inmenso garaje diáfano de 3 plantas (se pueden convertir en 4 en disposición “solo coches), con 5 calles de aparcamiento por banda y 6 cubiertas por encima del mismo, cubiertas en las que se encuentran las zonas de habitabilidad, tanto de pasajeros como de la tripulación como los espacios de ocio y restauración. Por supuesto, el barco adolece de los refinamientos técnicos de hoy en día en la zona de garaje, pues a unas de las cubiertas destinadas a aparcamiento de coches, se accede por una única rampa, haciendo que el proceso de embarque-desembarque sea bastante lento, algo que en las nuevas construcciones se ha solventado mediante gigantescas rampas. El barco, estéticamente hablando es un inmenso cajón cuadrado, pero, se construyó para trabajar y no para alégranos la vista, algo que ha hecho y hace con eficiencia.

Ahora toca hablar de las cubiertas superiores al garaje. En la 5 está la recepción, con un inmenso hall algo desangelado y frío, camarotes hacia la proa y la tienda en la popa, tienda donde predominan los productos con el sello “Ginness”, la marca de cerveza irlandesa que curiosamente es prácticamente el símbolo de ese país, siendo por ende, el edificio de esta cervecera la atracción turística más visitada en Irlanda. La cubierta 6 es para cabinas (las hay de 2,3,4 y 5 estrellas), así como las 8 y 9.

La cubierta 7 es la destinada a la restauración. Tanto a proa como en popa hay dos grandes salones con su respectivas barras de bar y escenarios para espectáculos, nombrados como “The Merrion Lounge” y “The Gaiety Lounge” respectivamente. Uniéndolos, por la banda de estribor hay un amplio pasillo con mesas junto a sus amplios ventanales, corredor que da acceso a los otros espacios donde poder comer o tomar una copa. Empezando por la proa e inmediatamente posterior al salón allí ubicado, nos encontramos con “Cafe Lafayette”, un pequeño autoservicio donde poder tomar un tentempié. Antes de llegar a la zona de la escalera principal, entrada para un gran restaurante autoservicio denominado; “The Left Bank Brasserie”, nos encontramos con el típico espacio para niños. Ocupando un pequeño espacio posterior hay un coqueto espacio llamado ; “The Steakhouse”, donde degustar amplios platos de carne y como cosa curiosa, el único de los restaurantes donde se servia pescado de la forma que por aquí entendemos; es decir un magnifico trozo de salmón a la plancha con guarnición de verduras. Siguiendo hacia la popa aparece el restaurante a la carta de nombre; “The Berneval Waiter Service Restaurant”, lugar donde no se cena mal, pero tampoco es como para tirar cohetes. Lo siguiente son dos espacios para máquinas de juegos, uno para los video juegos y el otro para la consabidas tragaperras. Entre ambos, un pub de nombre “Oscar Piano Bar”, en que si había piano, pero no pianista. Como vínculo común a todos estos espacios, esta su nomenclatura, pues tal y como reza en los folletos del barco, esos nombres guardad relación con la vida de Oscar Wilde, la cual dicho sea de paso desconozco aunque algo de su obra he leído y aprovecho estas lineas para recomendar su lectura.

En la cubierta 10 se sitúan dos salas de cine y los espacios de butacas para los pasajeros sin acomodación en cabina, siendo resaltable la presencia de 8 pequeñas salas de butacas, algo que sin duda aporta un cierto grado de confort para los pasajeros de esas económicas clases. Sobre el techo de esta zona y ocupando un espacio en el centro de la eslora hay instalada una cubierta de verano, con su bar-barbacoa (cerrado en mis viajes). Toda la zona se encuentra protegida de los vientos mediante mamparas y tanto en ella como en la cubierta de paseo (número 8) abundan los bancos de madera donde relajarse durante la travesía.

La decoración es discreta, abundado en las zonas nobles y escalera principal las maderas de teka conjuntadas con los típicos apliques de latón dorado, algo muy propio de las construcciones navales de otras épocas. Los camarotes son los habituales prefabricados en todos los barcos, variando sus características en función del precio pagado, entregándose la tarjeta de acceso en el cheking con el coche.

El barco está en un estado de conservación excelente. No se perciben vibraciones ni ruidos estando tanto su exterior como interior en perfecto estado, algo atribuible a la conocida calidad del astillero en el cual nació como al esmerado cuidado otorgado por sus antiguos propietarios, así como a la calidad de la ruta en la que operó. En la actualidad, el oficial de seguridad durante mis travesías era una mujer, la cual vi revisar con su subalterno el barco, poniendo especial énfasis en la limpieza y siendo probablemente la responsable de los detalles florales existentes en el barco.

Resumiendo en pocas palabras todas las lineas anteriormente escritas y que pacientemente algún incauto ha tenido la paciencia de leer; un excelente barco con “las pegas” lógicas de su edad y forma de diseño, que permite hacer la travesía desde Francia a Irlanda y viceversa algo agradable, tranquilo y económico.

Gaztelupe

Datos personales

Mi foto

La "foto" con la que me presento; "Obelix",es la imagen de la persona que me gustaría ser.